25 de marzo de 2009

Ninguna causa está perdida...

...mientras exita un insensato dispuesto a luchar por ella.

Quizás en esta semana haya aprendido más que los 21 años precedentes, quizás si, desde luego ese es mi sentimiento.
Me han enseñado que el valor en mi misma es lo fundamental, me han enseñado que tus ideales merecen ser defendidos con todas tus armas, me han enseñado que en realidad existe la amistad.

Y todo esto en un sólo discurso, os juro que nunca me había pasado, nunca me habían cantado tantas verdades juntas y todas tan buenas, nadie me había parado y me había hecho un regalo tan enorme, tengo esas palabras grabadas a fuego en mi cabeza, con ganas de corresponderlas, pero no será este el lugar donde salde mi deuda.

Cuando te pasa algo así te das cuenta que merece la pena vivir fiel a tus ideas e intentando no molestar a los demás.

A esa persona, sólo le tengo que decir una cosa que no le dije el otro día, soy como soy gracias a mis padres, y sobre todo a mi madre, ella me ha enseñado a valorar a quien tengo a mi alrededor y a moderarme en ciertas acciones.

De todos es sabido que me gusta profundizar más allá de la apariencia, que quiero llegar al fondo, conocer todo lo realmente humano, el corazón de las personas, aquel que nunca debería de taparse ni esconderse.

Un discurso como el que me han dado, lo recordaré toda la vida, yo...una gran fan de los grandes discursos, por fin tengo el mio propio y esta vez no sale de boca de mi madre, sino de alguien que recordaré toda la vida.

Porque las cosas buenas de las personas tambien hay que decirlas, porque es el mejor regalo de cumpleaños que te pueden hacer, en papel de plata.

Ante eso sólo puedes dar las gracias y prometer que si algún día miras atrás...volverás a ese momento.